jueves, noviembre 02, 2006

Primera elegía

Y fui entera la huella que dejó un diente en tu labio

Venecia López


muchacho de mi deseo:

siete años he trabajado para el padre

por tenerte

y llené sus graneros

y bajo mi mano se multiplicó
su riqueza


no finques entonces entre ambos

esta ley de extranjería


señor mío de la raza salvaje

yo soy el cuenco sagrado de tus nocturnas abluciones

el cáliz de tu sed indecible

la espada enhiesta que te apartó del reino

la piedra

para ti

sacrificial


hermano

no niegues ahora de este pobre sudario

el signo de tu carne



yo soy entero la huella rotunda de tu cuerpo


ven

están listas las bodas

los odres desparraman su vino

inagotable

ya canta mi corazón lleno de gozo

3 Comments:

Blogger Perséfone said...

wow... qué buen poema, de verdad. me parece de los más logrados que te he leído. me gusta que no cae en esa parquedad, en ese laconismo de versos todos cortos.
me encanta la perspectiva que abordas, ese aire mítico que le imprimes. los ecos. la idea d e un sacrificio gozoso, muy gozoso. "no niegues ahora de este pobre sudario
el signo de tu carne" y canta el corazón lleno de gozo.
muy curado.

6:50 p.m.  
Blogger Omar Bravo said...

ese verso es bueno, si, pero es todo de venecia lopez, pintora y poeta a quien adimiro deveras, yo solo añadi un par de palabras.

7:21 p.m.  
Blogger Perséfone said...

no importa... en conjunto con los demás versos adquiere un sentido distinto que sólo puede darle este poema. y ya es tuyo el verso, porque supiste adueñarte de él, e insertarlo en tu sentimiento, en lo que querías expresar, en tu forma de decirlo.
:)

11:59 a.m.  

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